
Advertencia: Este contenido incluye referencias al suicidio. Léelo con discreción. Si sientes que te afecta, busca hablar con alguien de confianza.
Para muchos jóvenes, el colegio debería ser un lugar seguro. Un espacio para aprender, hacer amigos y sentirse tranquilos. Pero para miles de estudiantes en Colombia, ir a clase se está convirtiendo en una experiencia marcada por el miedo, la ansiedad y la soledad.
Andrés Felipe, un estudiante de 12 años de Córdoba, lleva años viviendo esa realidad.
“Yo siempre me he sentido triste. Los únicos tiempos que yo me siento bien es cuando estoy en la casa y en el recreo y cuando estoy solo”, confesó.
Su historia no es un caso aislado.
Un estudio del Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana reveló un aumento alarmante en los casos de bullying. Entre 2022 y 2025, los reportes pasaron de 3.496 a 10.695. Eso significa un crecimiento del 206% en solo cuatro años.
Y detrás de cada cifra hay jóvenes que sienten que el colegio dejó de ser un lugar seguro.
El bullying cambió
El acoso escolar ya no es solo una pelea o una burla en el recreo.

Hoy puede tomar muchas formas: insultos constantes, humillaciones, rumores, exclusión social o ataques en redes sociales y grupos de chat.
Eso hace que muchos jóvenes sientan que el bullying nunca termina, porque el acoso continúa incluso cuando salen del colegio.
Los investigadores advierten que el problema se vuelve más grave cuando se mezclan varias cosas al mismo tiempo: discriminación constante, soledad y falta de adultos que acompañen o escuchen.
En algunos casos, los jóvenes llegan al límite emocional.
El impacto en la salud mental
Uno de los datos más preocupantes del estudio tiene que ver con la salud mental.
Los reportes de jóvenes que pensaron en quitarse la vida por culpa del bullying crecieron un 233%.

Además, el 31% de los casos empieza por ataques relacionados con el aspecto físico, seguidos por agresiones relacionadas con género y orientación sexual.
La adolescencia temprana parece ser uno de los momentos más difíciles. Según el informe, los 13 años es la edad donde más casos se registran.
¿Por qué alguien hace bullying?
Algunos jóvenes reconocen que agreden a otros “por diversión” o para llamar la atención frente a sus amigos.
Pero los expertos explican que muchas veces quienes hacen bullying no entienden realmente el daño que causan.
Algo que empieza como una “broma” puede terminar afectando profundamente la autoestima y el bienestar de otra persona.
Nadie debería enfrentar esto solo
El estudio también encontró que muchas situaciones de violencia ocurren fuera del colegio, incluso dentro de las casas. Eso hace más difícil detectar lo que algunos jóvenes están viviendo.
Por eso, hablar con alguien puede marcar una gran diferencia. Un profesor, un orientador, un familiar o una persona de confianza pueden ayudar.
Porque el bullying no es “normal” y pedir ayuda no es debilidad.
Es una forma de protegerse.






