
Por: María Angélica Orozco
Puede que aún no estés a punto de graduarte, pero seguro ya te ha pasado por la cabeza esa pregunta: “¿qué voy a hacer más adelante?”
Tranqui, es normal. No tienes que decidir todo ya, pero sí puedes empezar a entender tus opciones.
Elegir qué estudiar no es solo cuestión de gustos. También tiene que ver con el tiempo, el dinero y lo que te imaginas haciendo en el futuro.
La idea no es decidir de una vez, sino empezar a conocerte mejor.
Tipos de caminos: no todo es universidad
Antes de pensar en “qué estudiar”, es clave entender que hay varias formas de aprender:
Carrera técnica
Son programas cortos (1 a 2 años) donde aprendes habilidades muy concretas.
Si te gusta hacer cosas prácticas y empezar a trabajar rápido, puede ser una buena opción.
Como dice Lila Yesenia Garzón, directora de bienestar institucional de la Corporación Unificada Naciones Amigas, “la teoría se convierte en práctica de manera inmediata”.
Carrera tecnológica
Aquí se mezcla la teoría con la práctica. Duran entre 2 y 3 años y te ayudan a entender tanto el “por qué” como el “cómo”.
Lorena Mendoza, estudiante de 15 años, piensa que es muy funcional porque «nos ayudan a salir más rápido del paso para poder monetizar«.
Instituciones como el SENA no solo enseñan teoría, sino también preparan a los jóvenes para crear sus propios proyectos y moverse en el mundo real.
De hecho, más de la mitad de sus egresados consigue trabajo en menos de seis meses.

Carrera profesional
Es el camino más largo (4 a 5 años o más).
Se enfoca en aprender a fondo un tema antes de aplicarlo.
«Me sirve para pasar a una posición más alta, para que me paguen más», dice Wilder Helmes, estudiante de 10° grado.
Para Daniela Sánchez, profe de periodismo en la Universidad de Antioquia, la carrera profesional no solo es aprender mucho de un tema, sino transformarse como persona y comprender mejor el mundo.
Rompiendo un mito: ¿lo técnico vale menos?
Existe la idea de que lo técnico es “menos importante”, pero no es cierto.
Son caminos diferentes. Las carreras técnicas permiten aprender rápido, trabajar antes y, si quieres, seguir estudiando después.
El mundo está cambiando
Hoy el trabajo no es como antes. La tecnología está cambiando lo que se necesita aprender.
Wilder lo dice claro:
“Si elijo un trabajo que está muy saturado, no será fácil conseguir empleo”.
Por eso, más que el título, importan tus habilidades y tu capacidad de adaptarte.
¿Y las universidades?
Aquí hay un punto clave, las universidades necesitan actualizarse.
Muchas siguen siendo muy teóricas, mientras el mundo laboral es rápido y práctico.
Como dice la profe Daniela:
las universidades piensan a largo plazo, pero el trabajo hoy exige respuestas más inmediatas.
Entonces, ¿qué elegir?
No hay una sola respuesta correcta. Puedes elegir un camino corto o uno más largo.
Lo importante es que tenga sentido para ti.
No decidas solo por dinero o presión. Piensa en lo que te gusta y en el tipo de impacto que quieres generar.
Tu futuro no se define en una sola decisión. Se construye poco a poco.
Empieza por preguntarte:
¿Qué me interesa?
¿En qué soy bueno o buena?
¿Qué me gustaría aprender más?
Desde ahí, todo empieza a tomar forma.





