Selecciona tu nivel de lector

Las cholitas rompen estereotipos en skate

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: María Angélica Orozco

Montar en skate no es solo un deporte. Es esa sensación de libertad cuando ruedas por la calle, el sonido de la tabla contra el piso y ese momento en el que todo parece fluir. 

Ahora imagina hacer trucos mientras llevas una falda amplia, trenzas largas y un sombrero elegante. Puede sonar extraño al principio, pero eso es justo lo que están haciendo las cholitas skaters en Cochabamba, Bolivia. 

Todo empezó en 2019 con un grupo llamado Imilla Skate. “Imilla” significa “niña” o “jovencita” en quechua y aimara

Desde el comienzo, estas chicas tomaron una decisión importante: no querían dejar su identidad a un lado para practicar skate. 

Al contrario, querían llevarla con ellas. Por eso patinan usando la ropa tradicional que han usado sus mamás y abuelas por años.

Y esto no es solo por verse diferentes o llamar la atención. Es una forma de expresar quiénes son. 

Como explica la lideresa comunitaria Daphne Saavedra Molina, romper estereotipos también tiene que ver con decidir sobre tu propia imagen

Elegir cómo vestirte, cómo peinarte o cómo mostrarte al mundo es una forma de decir: “yo decido sobre mí”.

Una cholita es una mujer indígena boliviana que se siente orgullosa de su cultura. Su forma de vestir es muy característica: pollera (una falda amplia y colorida), manta, trenzas largas y sombrero. 

Pero ser cholita no es solo una apariencia, es también historia, resistencia y orgullo.

Durante mucho tiempo, estas mujeres fueron discriminadas. Muchas personas las juzgaban por cómo se veían o por su origen. 

Pero eso ha ido cambiando. Hoy, muchas cholitas son lideresas, comerciantes, política y ahora también skaters. Ser cholita ya no es motivo de rechazo, sino de respeto.

La pollera tiene una historia fuerte. Hace muchos años, fue una prenda impuesta por los colonizadores españoles. Pero con el tiempo, las mujeres bolivianas la transformaron. Lo que antes representaba control, hoy representa identidad y orgullo.

Para las chicas de Imilla Skate, la pollera no es un problema. Aunque es ancha y pesada, no les impide patinar. De hecho, la convierten en parte de su estilo. 

Es como una especie de armadura que las hace únicas y las conecta con sus raíces mientras hacen trucos en la calle.

Seguro alguna vez has escuchado frases como “eso no es para niñas” o “eso no va contigo”. Eso es un estereotipo: una idea fija sobre cómo deberían ser las personas.

A las cholitas skaters también les dijeron eso. Pero decidieron no creerlo.

Hoy no solo patinan en Bolivia, también han viajado a ciudades como Los Ángeles y Nueva York mostrando su talento. Y más allá del skate, están cambiando la forma en que el mundo ve a las mujeres indígenas.

Imilla Skate no es solo un grupo de chicas que patinan. Es una comunidad. Ellas mismas se llaman “hermanas”. Si una se cae, las otras están ahí para ayudarla. Y eso hace toda la diferencia.

Además, tienen proyectos para ayudar a otros. Uno de ellos busca construir un skatepark en Cochabamba. La idea es tener un espacio seguro donde más niños y jóvenes puedan aprender, practicar y sentirse parte de algo.

El skate tiene una lección importante: te vas a caer. Y probablemente muchas veces. Pero también aprendes a levantarte.

Las chicas de Imilla Skate trabajan con niños enseñándoles eso. Que el miedo y la frustración son normales, pero no te definen. Como ellas dicen: “te caes, te duele, pero tienes el poder de levantarte”.

No se trata solo de hacer trucos, sino de confiar en ti, incluso cuando las cosas no salen bien.

Con los años, Imilla Skate ha ganado reconocimiento en diferentes partes del mundo. Incluso tienen un documental con la marca Vans donde cuentan su historia.

Pero lo más importante no es la fama. Es el mensaje.

Estas chicas están demostrando que puedes ser tú mismo sin dejar de lado quién eres. Que puedes mezclar lo tradicional con lo moderno. Que no tienes que encajar en lo que otros esperan.

Y sobre todo, están inspirando a otros jóvenes a sentirse orgullosos de lo que son.

Así que la próxima vez que escuches “eso no es para ti”, tal vez vale la pena preguntarte: ¿por qué no?

Porque al final, como las cholitas skaters, se trata de encontrar tu propio camino y rodar con tu propio flow.

Si quieres escuchar, conversar y reflexionar sobre este tema:
¡haz click en el siguiente botón y descarga la guía de trabajo!

Descargar guía PDF