
Por: María Angélica Orozco
¿Recuerdas cuáles eran tus juguetes favoritos cuando tenías 6 años?
Tal vez los organizabas en filas, armabas historias, creabas batallas o mundos enteros.
Pero hay una pregunta que puede que no te hayas hecho antes
¿Los niños de todo el mundo juegan igual? ¿O los juguetes también hablan de las desigualdades del mundo?
El fotógrafo italiano Gabriele Galimberti decidió no quedarse con la duda.
Tomó su cámara y salió a buscar respuestas.

Un viaje para entender la infancia
«Mi trabajo consiste principalmente en contar historias de personas de todo el mundo a través de retratos y narraciones, poniendo bajo el foco sus peculiaridades y diferencias», cuenta Gabriele.
Así nació su proyecto Toy Stories (Historias de juguetes): una serie de retratos de niños entre 3 y 6 años, fotografiados con sus juguetes favoritos, en sus propios entornos.
A primera vista, parecen imágenes simples.
Pero en realidad son una forma de mostrar las realidades de los niños en todo el mundo.
Todo empezó por casualidad
En 2009, Gabriele se preparaba para viajar por más de 60 países.
Su idea inicial era documentar la hospitalidad de los diferentes países, quedándose en casas de personas en lugar de hoteles.
Pero antes de irse, una amiga le pidió tomarle una foto a su hija, Alessia. Cuando el fotógrafo llegó a tomar la foto la encontró jugando en un establo con las vacas y sus juguetes eran herramientas de granja en tamaño mini. Esa imagen lo cambió todo.
Decidió repetir la idea en cada país, tomarle fotos a los niños con sus juguetes más preciados Así, lo que empezó como un accidente se convirtió en un proyecto global.

Las reglas del juego
Para que el proyecto tuviera coherencia, Gabriele definió tres reglas: que los niños tuvieran entre 3 y 6 años, debía tomarse la foto en su entorno real no en un estudio y debían estar ubicados en el centro, rodeados de sus juguetes como su “universo personal”
El resultado son imágenes increíbles. Si quieres verlas dale click aquí
«Inmediatamente entendí que estas podían ser fotos que contaran una historia sin necesidad de palabras», explica Gabriele

Un mundo desigual, visto desde el juego
Durante sus viajes, Gabriele encontró realidades muy distintas.
En Zambia, por ejemplo, no encontró juguetes.
Un grupo de niños jugaba con gafas de sol que habían encontrado en la calle.
Eso era todo.
En Líbano, fotografió a un niño refugiado palestino que tenía un solo carro para jugar.
Su familia quería que su historia fuera vista, que alguien la reconociera.
Estas imágenes no solo muestran diferencias.
Nos obligan a preguntarnos: ¿Qué significa crecer en contextos tan distintos?

¿Más cosas = más felicidad?
Podría parecer lógico pensar que entre más juguetes tenga un niño más feliz es. Pero el proyecto demuestra lo contrario.
Gabriele encontró niños felices con un solo objeto, y otros con muchos juguetes que no necesariamente lo eran más.
Entonces, ¿qué importa realmente?
La respuesta no está en lo material.
Está en la imaginación, en el juego, en el significado que cada niño le da a lo que tiene.

Lo que no siempre vemos
Toy Stories también nos enfrenta a algo incómodo: el mundo no es justo.
No todos los niños tienen las mismas oportunidades. No todos crecen en las mismas condiciones.
Y aunque esto puede parecer obvio, no siempre lo vemos… o no siempre queremos verlo.
Por eso el proyecto sigue volviéndose viral cada cierto tiempo.
Porque nos obliga a mirar de nuevo.
Más que fotos: una invitación a cuestionar
Las imágenes de Gabriele funcionan como un espejo.
No solo muestran otras realidades, también nos hacen pensar en la nuestra.
¿Qué tenemos?
¿Qué valoramos?
Una idea para llevarse
Al final, hay algo que se repite en todos los lugares:
No importa el país, el idioma o la cultura.
Los niños quieren jugar.
Pero las condiciones en las que lo hacen no son las mismas.
Y ahí es donde aparece una responsabilidad:
no solo entender el mundo, sino cuestionarlo y pensar cómo transformarlo.
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