Selecciona tu nivel de lector

¿Qué pasó con los jóvenes que se llevaron de un parque en Jamundí?

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: María Angélica Orozco

Este artículo contiene relatos detallados sobre asesinatos y desaparición forzada. El contenido puede resultar sensible o perturbador para algunos lectores. Se recomienda discreción.

Imagina que estás parchando con tus amigos en el parque de tu barrio y de repente llegan unas personas que dicen que tienes que irte con ellos. Después, tu familia no vuelve a saber nada de tí. 

Juan Felipe, Juan Camilo, Darwin y Jeetlee Stivens tenían entre 18 y 19 años. Dos de ellos todavía estaban en grado 11. El 15 de abril de 2026, en el corregimiento de Villa Paz, en Jamundí (Valle del Cauca), hombres armados llegaron y se los llevaron a la fuerza en un carro.

No hubo tiempo de reaccionar. La comunidad vio lo que pasó, pero el miedo también juega en estas situaciones. Denunciar puede sentirse como un riesgo cuando hay grupos armados cerca.

Aun así, las familias y vecinos reportaron su desaparición. La Alcaldía de Jamundí activó las alertas con el Ejército, pero el tiempo jugó en contra.

Siete días después, el 21 de abril, encontraron los primeros dos cuerpos en zona rural de La Betulia, en el municipio de Suárez, Cauca. Horas más tarde, aparecieron los otros dos cuerpos en zona rural de Jamundí.

La noticia confirmó lo peor: los cuatro jóvenes habían sido asesinados.

Esto no solo afecta a las familias. Golpea a toda la comunidad.

La Alcaldía de Jamundí lo dijo en un comunicado oficial:
“Expresamos profundo dolor y rechazo ante el hallazgo sin vida de los jóvenes. Este hecho enluta nuestras comunidades y golpea profundamente a sus familias”.

Detrás de esas palabras hay algo real: miedo, rabia, tristeza. Y también la sensación de que esto pudo evitarse.

Según las investigaciones, el caso se atribuye a integrantes del Frente Jaime Martínez, un grupo armado que hace parte de las disidencias lideradas por alias “Iván Mordisco”.

Estas disidencias vienen de las antiguas FARC, pero son grupos que no se acogieron al acuerdo de paz de 2016 o volvieron a la violencia. Hoy siguen en actividades ilegales como el narcotráfico y el control de territorios.

En lugares donde estos grupos están presentes, imponen reglas, controlan quién entra y sale, y afectan directamente la vida de las personas.

Todavía no hay una respuesta clara sobre el motivo. El caso se investiga como desaparición forzada.

A diferencia de un secuestro, aquí no se pedía dinero. La desaparición forzada busca algo distinto: generar miedo, controlar a la comunidad y borrar a la persona, como si nunca hubiera estado.

La organización Indepaz registró este caso como la masacre número 43 en Colombia en lo que va de 2026. Su director, Leonardo González, advirtió que esto no es algo aislado, sino una práctica que se repite, jóvenes que son secuestrados, desaparecidos y asesinados en zonas controladas por grupos armados.

La Defensoría del Pueblo ya había advertido el riesgo en esta región. En alertas tempranas, señaló que estos grupos “imponen normas, controlan la movilidad y sostienen economías ilegales como el narcotráfico y la minería”.

Esto no es solo una noticia más. Habla de algo más grande: en algunas zonas de Colombia, la violencia sigue marcando la vida diaria.

Y hay algo clave: los jóvenes son de los más expuestos. No porque “hagan algo malo”, sino porque viven en territorios donde el control no lo tiene el Estado, sino grupos armados.

Más allá de los datos, esto trata de vidas. De cuatro jóvenes que tenían planes, rutinas, amigos, familia.

Y también deja algo claro, entender lo que pasa en el país no es solo tarea de adultos. Lo que ocurre en estos territorios también tiene que ver con el presente y el futuro de los jóvenes.

Porque hablar de esto no cambia lo que pasó, pero sí puede ayudar a que no se repita.

Si quieres escuchar, conversar y reflexionar sobre este tema:
¡haz click en el siguiente botón y descarga la guía de trabajo!

Descargar guía PDF