
Antes de empezar, algo importante: esto puede sonar fuerte, pero entenderlo bien es clave para no caer en el miedo ni en la desinformación.
En varios colegios de Colombia y otros países, han aparecido mensajes en baños o paredes que anuncian posibles situaciones violentas.
Muchas veces no son reales, pero generan preocupación inmediata.
Basta con que alguien tome una foto y la comparta en redes o grupos de WhatsApp para que el miedo se expanda en minutos.
Esto hace parte de una tendencia que circula en plataformas como TikTok.
Algunos jóvenes escriben estos mensajes como parte de un “reto” para llamar la atención o generar impacto. El problema es que, aunque se vea como una broma, las consecuencias son reales.

¿Por qué alguien haría esto?
Desde la psicología, se explica que este tipo de acciones puede estar relacionado con la búsqueda de reconocimiento o control. Ver que un mensaje logra alterar la rutina de todo un colegio —incluso suspender clases— puede generar una sensación de poder. Pero en ese proceso se pierde algo fundamental: la empatía.
El miedo no es solo una reacción momentánea.
Cuando una persona percibe una amenaza, su cuerpo entra en estado de alerta. Esto afecta la concentración, rompe la sensación de seguridad y puede generar desconfianza entre compañeros.
En espacios como el colegio, donde se supone que debe haber tranquilidad, ese impacto es aún más fuerte.
No es solo una broma: ¿qué podemos hacer?
Además, este fenómeno no ocurre solo en Colombia. Se han reportado casos similares en países como México, Argentina, Chile y Perú, lo que muestra cómo estas tendencias pueden expandirse rápidamente a través de redes sociales.
Tampoco es un tema menor.

En algunos contextos, este tipo de acciones puede tener consecuencias legales, porque generan pánico colectivo. Pero más allá de eso, el daño emocional que provocan en estudiantes, familias y docentes es significativo.
Entonces, ¿qué podemos hacer?
Lo primero es no compartir este tipo de contenido sin verificarlo. Difundirlo puede aumentar el miedo.
También es clave hablar del tema con adultos y en el colegio, sin exagerar, pero sin minimizarlo.
Entender que nuestras acciones en redes tienen impacto en otros es parte de crecer. Cuidar el ambiente en el colegio no es solo tarea de los adultos: también es responsabilidad de todos.






