
Por: María Angélica Orozco
Hace 10 años, en 2016, en Colombia se firmó un Acuerdo de Paz entre el Estado y las FARC-EP. Ese acuerdo buscaba terminar una guerra que había durado más de 50 años y que afectó a millones de personas en el país.
Hablamos con Alexander Gallego, un joven que hace parte del Movimiento Juvenil por la Paz. Cuando se firmó el acuerdo, él tenía 18 años. Mientras muchas personas discutían si estaba bien o no, Alex tomó una decisión: involucrarse. Entendió algo muy importante: “la paz no se espera… se construye”.
Hoy, Alex trabaja como Enlace Territorial de Juventudes en una Comisión que revisa que lo se acordó en 2016 sí se esté cumpliendo. En palabras más simples: ayuda a que el acuerdo no se quede solo escrito en un papel, sino que se haga realidad en las regiones.
También hace parte de Generación Garante, un grupo de jóvenes que ha defendido el acuerdo y ha pedido que se respete lo que se prometió.
Para Alex, la paz no es solo un discurso en el Congreso. Tampoco es solo una firma. La paz también significa tener tierra, trabajo y oportunidades reales para los jóvenes. Y no se vive igual en todas partes.
Él explica que en el campo y en la ciudad los retos son distintos:
“La juventud en las zonas rurales es un poco tímida al participar, pero con un gran potencial. La juventud campesina hoy reclama una paz que se visualice en garantías para permanecer en el territorio”.
Eso quiere decir que muchos jóvenes del campo quieren poder quedarse en su tierra, estudiar y trabajar sin tener que irse por falta de oportunidades.
En las ciudades también hay dificultades. Alex dice que allí la paz también significa “trabajo digno, acceso a educación, garantía al derecho al deporte y a la recreación”.
Para él, la paz es algo muy concreto: que un joven pueda quedarse en su lugar de origen, estudiar, conseguir trabajo y vivir sin miedo.
Le preguntamos: ¿qué puede hacer un joven que quiere ayudar, pero no sabe por dónde empezar?
Alex respondió:
“Sumarse a las tareas más básicas que puede tener una comunidad. La participación en las juntas de acción comunal, en los comités juveniles de las juntas de acción comunal, comprometerse en el voluntariado de la comunidad.”
Es decir, participar en el barrio, en la vereda, en actividades comunitarias. Construir paz empieza en lo pequeño: ayudando, organizándose, proponiendo ideas.
En Colombia hay más de 12 millones de jóvenes entre 14 y 28 años. El reto no es solo cuántos somos, sino cuánto influyen nuestras voces en las decisiones importantes.
Sin embargo, muchos jóvenes todavía enfrentan situaciones difíciles: algunos son presionados por grupos ilegales, otros no encuentran oportunidades de estudio o trabajo.
Por eso Alex insiste en que la paz no puede quedarse en palabras bonitas. Necesita cosas reales: educación, empleo digno, salud y oportunidades.
La educación es muy importante porque puede ser una alternativa frente a caminos peligrosos que prometen dinero fácil.

Él lo dice así:
“Hace falta que los jóvenes no vean la violencia como una forma de vida… Hace falta copar el territorio colombiano con oferta educativa”.
En otras palabras, estudiar debe servir para abrir puertas y ayudar a construir un proyecto de vida.
Aunque el acuerdo se firmó hace 10 años, todavía hay problemas. El país sigue dividido en muchas discusiones fuertes, lo que se conoce como polarización. Además, la violencia no ha desaparecido en algunos lugares.
Por eso Alex cree que la juventud no puede quedarse mirando desde afuera. Debe organizarse y defender la paz.
También dice que no se trata de dejar de debatir, sino de hacerlo mejor:
“Se tiene que superar en el debate democrático… promover ejercicios de democracia más sanos, menos confrontativos y más creativos”.
Es decir, aprender a conversar sin pelear y buscar soluciones juntos.
Y ahora la pregunta es para ti:
¿Qué puedes hacer tú, desde tu colegio, barrio o comunidad, para ayudar a construir paz en Colombia?
Te leemos en los comentarios.






