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¿Por qué no puedo votar si estoy privado de la libertad?

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: Redacción Radio Trompo

Mañana muchos colombianos irán a votar. Pero hay jóvenes que, aunque ya son mayores de edad, no podrán hacerlo porque están en el Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA). 

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar confirmó que no habrá mesas de votación para los 374 jóvenes mayores de edad privados de la libertad en el país. Aunque son ciudadanos y tienen derecho al voto.

La razón que recibió el ICBF por parte de la Registraduría: organizar votaciones en estos centros sería un desafío logístico”.

“Ellos deberían repensar esa decisión porque se nos está vulnerando un derecho. Nosotros tenemos derecho a elegir”, dice Luis, un joven privado de la libertad en Neiva.

Andrés, otro joven del SRPA en Neiva, dice que aunque ha cometido errores y está privado de la libertad sigue teniendo derechos. 

“Se va a elegir a alguien que va a ser un pilar importante en el desarrollo de nuestro país y nosotros deberíamos de hacer parte de esta participación democrática”, dice.

“Al impedir que estos jóvenes ejerzan su derecho al voto, se restringe de manera injustificada el derecho fundamental a la participación política consagrado en el artículo 40 de la Constitución Política de Colombia, el cual reconoce a todos los ciudadanos la facultad de participar en la conformación, ejercicio y control del poder político,” dice Alejandro Ordoñez, abogado de la Fundación Mi Historia, una organización que trabaja con adolescentes y jóvenes en conflicto con la ley.

“Al limitar el acceso al sufragio de estos jóvenes, el Estado incumple su obligación de garantizar condiciones efectivas de participación política para todos los ciudadanos, debilitando así los principios de inclusión, igualdad y universalidad que sustentan el sistema democrático.”

Preocupaciones similares también han sido expresadas por la Misión de Observación Electoral (MOE).

“Desde la MOE nos preocupa que no se hayan dispuesto mesas de votación en los centros del Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA) del ICBF. La instalación de mesas en este tipo de instituciones no es una novedad ni debería considerarse un desafío logístico, teniendo en cuenta que para las elecciones de Consejos de Juventud de octubre de 2025 se habilitaron al menos 38 puestos de votación en centros del ICBF en distintas regiones del país” dice Danilo Sepulveda, coordinador del componente de diversidad e inclusión de la MOE.

De cara a futuros procesos electorales, en particular las elecciones presidenciales, la MOE considera importante fortalecer la coordinación entre la Organización Electoral, el ICBF y las autoridades judiciales para garantizar que los jóvenes del sistema que conservan sus derechos políticos puedan ejercerlos efectivamente.

Al momento de publicar esta historia, la Registraduría no respondió a Radio Trompo sobre esta situación.

En el Centro de Atención Especializada (CAE) Villa Luz de Montería, cinco jóvenes saldrán hasta el lugar asignado por la Registraduría para que voten. Todo esto con permiso del juez encargado de los casos. 

En otros CAE consultados por Radio Trompo en Neiva y Leticia, los jóvenes simplemente se quedarán sin votar. 

En contraste, los adultos privados de la libertad en cárceles sí podrán votar.

La Registraduría habilitará puestos de votación en 156 centros carcelarios. Allí podrían votar 19.824 personas: alrededor de 16 mil hombres y más de 3 mil mujeres.

Pero incluso si los jóvenes del SRPA  pudieran hacerlo, hay otro problema.

Muchos jóvenes en el SRPA no han recibido información sobre las elecciones.

No saben quiénes son los candidatos ni qué proponen.

Este año hay 3.144 candidatos inscritos: 1.078 al Senado y 2.066 a la Cámara, según la Registraduría. También hay tres consultas interpartidistas para elegir candidatos presidenciales.

“Nunca han venido a mostrarnos quiénes se lanzan al Congreso o a la presidencia”, dice Andrés.

El SRPA fue creado con un enfoque restaurativo: busca que los jóvenes reconozcan el daño causado, asuman responsabilidades y se reintegren a la sociedad.

Pero ahí aparece una contradicción.

Porque si el objetivo es la reinserción y la participación responsable en la sociedad, la democracia también debería enseñarse y ejercerse, incluso dentro del sistema.