Selecciona tu nivel de lector

Onda curiosa: ¿Sabías que hay basura en el espacio?

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: María Angélica Orozco

Acercarnos al espacio como humanidad y empezar a enviar objetos allí fue un paso enorme que dimos hace más de 60 años. Pero ese gran avance también trajo un problema del que casi no se habla: la basura espacial.

Muchos de los fragmentos de esos objetos se han ido quedando flotando alrededor de la Tierra, formando una especie de “basurero gigante” en el espacio. No es como en las películas, pero sí hay muchísima basura dando vueltas sin control.

De hecho, esta basura ya ha causado situaciones peligrosas. A finales del año pasado, unos astronautas chinos vivieron un momento muy complicado.


Tres astronautas estaban en la estación espacial Tiangong cuando algo inesperado ocurrió. Su regreso a la Tierra se retrasó durante varios días porque su nave tenía un problema.


Una pequeña grieta apareció en una de las ventanas, probablemente causada por el impacto de un pedazo de basura espacial.

Aunque la grieta era muy pequeña, podía ser peligrosa al momento de volver a la Tierra. Por eso, los astronautas Chen Dong, Chen Zhongrui y Wang Jie tuvieron que regresar en otra nave para estar seguros.


La basura espacial no es como la basura que vemos en la Tierra. No son bolsas ni botellas. Son objetos hechos por humanos que fueron enviados al espacio y que ya no funcionan.

Según la Agencia Espacial Europea, hay más de 15,800 toneladas de metal girando alrededor de nuestro planeta. 

Entre esos objetos hay partes de cohetes, herramientas que los astronautas han perdido y satélites viejos que ya no sirven. 


El gran problema es que no toda la basura espacial se puede ver fácilmente. Aunque existen sistemas con radares que detectan miles de objetos grandes, también hay millones de fragmentos muy pequeños que no se pueden rastrear.

Algunos de estos pedazos son diminutos, incluso de menos de un centímetro, pero viajan a velocidades increíbles de hasta 56,000 kilómetros por hora. 

A esa velocidad, incluso un objeto pequeño puede causar daños graves a una nave o a la Estación Espacial Internacional, que es como una casa gigante que está en el espacio y gira alrededor de la Tierra.

Allí viven y trabajan astronautas de diferentes países que hacen experimentos, investigan cómo es vivir sin gravedad y aprenden más sobre el universo para ayudar a mejorar la vida en nuestro planeta. 


Muchas veces se originan por explosiones de cohetes viejos que aún tienen restos de combustible o energía. Con el tiempo, sus partes se dañan y explotan, creando miles de nuevos pedazos.
También pueden producirse por choques entre satélites, lo que genera aún más basura.


Si seguimos enviando objetos al espacio sin limpiar los que ya están, podría ocurrir algo llamado Síndrome de Kessler. Esto significa que habría tantos objetos que comenzarían a chocar entre sí, generando cada vez más fragmentos en una reacción en cadena.

Si eso pasa, el espacio cercano a la Tierra podría volverse tan peligroso que no podríamos lanzar más satélites ni hacer nuevas misiones espaciales.


Sí, pero no es fácil. Los objetos se mueven muy rápido y algunos giran sin control, lo que hace difícil atraparlos.

Por eso, la Agencia Espacial Europea está trabajando en soluciones. Una de las misiones más importantes es ClearSpace-1, que buscará recoger basura espacial usando redes y brazos robóticos. Su objetivo es retirar un satélite viejo llamado PROBA-1.

Cada vez hablaremos más del espacio y de su importancia. Pero así como cuidamos nuestro planeta aquí en la Tierra, también debemos empezar a cuidar lo que está allá arriba.

Y tú, ¿crees que deberíamos limpiar el espacio antes de seguir explorándolo? 

Si quieres escuchar, conversar y reflexionar sobre este tema:
¡haz click en el siguiente botón y descarga la guía de trabajo!

Descargar guía PDF