
Por: María Angélica Orozco
Imagina tener 21 años, presentarte al servicio militar… y que tu futuro se decida en segundos.
Sin exámenes. Sin entrevistas. Sin segundas oportunidades. Solo suerte.
Frente a ti hay un recipiente lleno de bolas de colores. Metes la mano, eliges una y listo.
Si sacas una bola roja, tendrás que cumplir hasta dos años de servicio militar.
Si te sale negra, quedas libre.
Así funciona en Tailandia.
Y sí, es real.
Cada año, miles de jóvenes viven este momento cargado de tensión, incertidumbre y, muchas veces, miedo.
Algunos gritan, otros lloran, otros se quedan en silencio sin saber cómo reaccionar. No es raro que estos momentos se vuelvan virales en redes sociales: un segundo puede cambiarlo todo, y todo el mundo lo ve.
¿Es justo que el futuro dependa del azar?
Este sistema existe desde 1954 y sigue vigente. Aunque hay una alternativa: alistarse voluntariamente. Muchos jóvenes eligen esta opción porque les permite tener un poco más de control sobre lo que viene. Aun así, no todos sienten que realmente tienen esa elección.
Además, no todos enfrentan este proceso de la misma manera. Jóvenes de la comunidad LGBTIQ+ también deben presentarse al sorteo, a menos que hayan realizado un cambio legal de identidad.

Condiciones diferentes para todos
El contexto también genera un contraste fuerte. El sorteo ocurre en abril, el mismo mes en el que se celebra el Año Nuevo tailandés. Mientras en las calles hay agua, música y celebración, miles de jóvenes están esperando un resultado que puede cambiar sus planes de vida.
Después del sorteo, quienes son seleccionados deben pasar exámenes médicos y psicológicos. Si no cumplen con los requisitos, quedan exentos.
También existe un programa alternativo donde estudiantes reciben entrenamiento militar mientras continúan estudiando, lo que puede reducir el tiempo de servicio. Pero este programa dura tres años y no siempre es accesible para todos.
¿Qué pasa dentro del servicio militar?
El Ejército tailandés defiende este sistema. Afirma que el servicio militar ayuda a formar disciplina y refuerza valores como el respeto, el compromiso y la identidad nacional. Para muchos, es una forma de servir al país.
Sin embargo, no todas las voces coinciden. Organizaciones internacionales han cuestionado este modelo durante años.
Han salido a la luz denuncias sobre maltrato, castigos físicos extremos, humillaciones e incluso muertes dentro del servicio.
Algunos testimonios hablan de prácticas que se repiten, pero que pocas veces se denuncian abiertamente.
También se han señalado situaciones de mayor vulnerabilidad para jóvenes que no encajan en ciertos estereotipos, como quienes son percibidos como homosexuales.
Un sistema que necesita revisión
En 2026, el tema ha tomado aún más fuerza. Las tensiones en la frontera con Camboya han hecho que el servicio militar vuelva a ser clave para la seguridad del país. Esto ha frenado, en parte, los debates sobre cambiar el modelo hacia uno completamente voluntario.
Aun así, la discusión sigue abierta. ¿Debe mantenerse un sistema basado en el azar? ¿Debería transformarse? ¿Quién decide?
Al final, para miles de jóvenes, todo comienza igual:
Meter la mano.
Elegir una bola.
Y esperar.
Roja o negra.
En segundos, el futuro toma una dirección.
Y tú, si estuvieras en ese lugar, ¿aceptarías que la suerte decida por ti o exigirías un sistema diferente?






