
Por: María Angélica Orozco
Seguro alguna vez has escuchado a alguien decir: “deberían prohibir las redes sociales para los menores”. Suena fácil, ¿no? Si algo puede hacer daño, se quita y listo. Pero cuando hablamos de internet, la cosa no es tan simple.
Cada vez más adultos están preocupados. Dicen que pasar mucho tiempo en redes puede afectar el sueño, el ánimo e incluso cómo nos vemos a nosotros mismos.
También porque muchos jóvenes pasan más tiempo frente a una pantalla que jugando, hablando con amigos en persona o haciendo otras cosas.
Por eso, algunos países han intentado poner reglas más fuertes. Uno de los casos más conocidos es Australia.
El caso de Australia: buena idea, ¿pero difícil de cumplir?
En Australia decidieron que los menores de 16 años no podían tener redes sociales. Las aplicaciones como TikTok o Instagram tenían que verificar la edad de las personas.
En teoría, todo sonaba bien. Pero en la práctica,no tanto.
Muchos chicos encontraron formas de saltarse la regla: crear cuentas con datos falsos o usar trucos para parecer mayores. O sea, la prohibición estaba, pero no todos la seguían.
Otros países piensan diferente
En Inglaterra, por ejemplo, no están tan seguros de prohibir todo. Temen que, si bloquean las apps más conocidas, los jóvenes terminen usando otras menos seguras.
En Países Bajos hicieron algo distinto. En vez de prohibir redes, decidieron limitar el uso del celular en los colegios. Durante la jornada no se puede usar.
¿Y qué pasó? Los estudiantes se concentran más, hablan más entre ellos y hay menos problemas como burlas o fotos incómodas en redes.
No es una solución total, pero sí ha ayudado en ese espacio.
¿Y en Colombia?
Aquí no se está pensando en prohibir las redes sociales. La idea es más bien poner reglas y hacerlas más seguras.
Por ejemplo, se busca que las plataformas cuiden más a los menores y que haya formas de prevenir problemas como el ciberacoso o el grooming.
Juan Sebastián, un joven de 19 años, asegura que el papel de los padres es «no darles celular a muy temprana edad», para así estar más pendientes de ellos y que no utilicen las plataformas desde tan pequeños.

El problema no es solo el tiempo
Hay algo importante que a veces se nos olvida: no es solo cuánto usamos las redes, sino cómo están hechas.
Muchas aplicaciones están diseñadas para que no quieras salir. ¿Te ha pasado que dices “solo cinco minutos más” y terminas pasando una hora?
Eso tiene que ver con cosas como el “scroll infinito”, que hace que siempre haya más contenido.
Un caso en Estados Unidos mostró esto claramente. Una joven demandó a grandes Meta y a Google porque pasó años conectada y eso afectó su salud. El jurado dijo que las plataformas también tienen responsabilidad. Lo más impresionante es que ganó el caso y ahora esas empresas deben pagarle mucho dinero.
Entonces ¿qué sí funciona?
Algunos expertos dicen que prohibir no es suficiente. Proponen otras ideas:
- Aprender a cuestionar lo que vemos (no creer todo de una).
- Saber cuándo parar y descansar del celular.
- Reconocer riesgos, como engaños o acoso.
- Y algo clave: que no todo dependa de los jóvenes. Las empresas y los gobiernos también deben hacer cambios.
Al final, no hay una única respuesta. Algunos países prueban prohibir, otros regular, otros educar.
Lo que sí está claro es que las redes ya hacen parte de nuestra vida. Por eso, el reto no es desaparecerlas, sino aprender a usarlas mejor.
Y ahora te toca a ti pensar:
¿Qué crees que funciona más, prohibirlas o aprender a usarlas bien?





