
Westcol habló con Álvaro Uribe y Gustavo Petro. Pero las conversaciones no parecían entrevistas normales de televisión. Parecían más un parche entre amigos.
Hubo risas, recorridos, aguardiente, gorras y conversaciones relajadas. Todo se sintió más cercano y menos serio que un noticiero tradicional. Y por eso muchísima gente se quedó viendo los streams.

Muchos jóvenes dicen que prefieren escuchar influencers porque hablan de forma más sencilla y relajada. “Escucho más a los influencers porque siento que hablan de una manera como de tú a tú”, cuenta Adriana Ortega, una joven de 14 años de Tierralta.
Eso no tiene nada de malo.
De hecho, es bueno que más jóvenes quieran entender lo que pasa en el país y escuchar a las personas que toman decisiones importantes.
Pero hay algo importante que no podemos olvidar.
A veces, cuando alguien nos cae bien o parece muy cercano, dejamos de preguntarnos si todo lo que dice es verdad.
Durante las conversaciones hablaron de temas muy serios, como violencia, seguridad y política. Pero muchas veces siguieron hablando sin explicar bien algunos temas o sin mostrar más datos y pruebas.

Y eso importa porque hoy muchas personas se informan por TikTok, streams y redes sociales.
Por eso, cuando vemos algo en internet, vale la pena hacernos preguntas:
¿Será verdad?
¿Habrá otra versión?
¿Están mostrando toda la historia?
No se trata de dejar de seguir influencers.
Se trata de aprender a pensar un poquito más sobre lo que vemos y escuchamos en redes.
Porque alguien puede parecer muy auténtico y divertido… y aun así equivocarse o dejar cosas importantes por fuera.
Y si no aprendemos a cuestionar lo que vemos, otras personas pueden terminar pensando por nosotros.





