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Onda curiosa: ¿Sabías que hay basura en el espacio?

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: Alejandro Valencia Carmona

En los últimos 60 años, hemos enviado tantas cosas al espacio que hemos creado un «basurero gigante”. Sí, el espacio alrededor de la tierra también tiene basura. 

No tanto como lo mostraba la película de Wall – E, cuando la nave salía de la tierra. Pero sí hay un montón. Y estamos hablando de toneladas.

Por culpa de la basura espacial, unos astronautas chinos se quedaron varados en el espacio varios días a finales del año pasado.

Cuando hablamos de basura espacial, no nos referimos a cajas, empaques de comida o bolsas de plástico. 

Hablamos de objetos fabricados por humanos que fueron enviados al espacio y ya no funcionan por alguna razón.

Según los datos más recientes de la Agencia Espacial Europea (ESA), desde que comenzó la era espacial en 1957, se han ubicado unos 25.170 satélites en la órbita de la Tierra. 

Se calcula que hay más de 15,800 toneladas de metal dando vueltas a la Tierra, contando las cosas que funcionan y las que no.

Entre estos desechos hay de todo: etapas de cohetes usadas, piezas que se soltaron durante misiones y satélites viejos que ya no funcionan. 

De hecho, hay unos 16.910 satélites en el espacio, pero solo 14,200 satélites siguen operativos hoy en día.

El gran problema es que no todo lo que flota se puede ver fácilmente. 

Las redes de vigilancia espacial rastrean unos 44,870 objetos grandes, pero hay millones de piezas pequeñas que son indetectables. Los científicos estiman que existen:

54,000 objetos de más de 10 cm.

1.2 millones de piezas de entre 1 y 10 cm.

140 millones de fragmentos minúsculos (de 1 mm a 1 cm).

Aunque parezcan pequeños, estos restos se mueven a velocidades increíbles de hasta 56,000 km/h.

A esa velocidad, incluso un trozo de metal del tamaño de una canica puede destruir por completo una nave espacial o dañar seriamente la Estación Espacial Internacional (ISS).

¿Cómo se rompen estos objetos? 

La mayoría de las veces es por explosiones. Sucede porque los cohetes viejos suelen quedarse con un poco de combustible o energía en sus baterías.

Con el tiempo, el ambiente hostil del espacio daña las piezas y el tanque explota, creando miles de nuevos fragmentos.

Pero también hay choques.

El 10 de febrero de 2009 ocurrió el primer gran accidente: un satélite privado de EE. UU. (Iridium-33) y uno militar ruso (Kosmos-2251) chocaron a una velocidad de 11.7 km/s.

El impacto fue tan fuerte que quedaron más de 2,300 fragmentos rastreables flotando en el espacio.

Algunos cayeron y se quemaron al entrar en la atmósfera, pero muchos otros siguen allá arriba.

Si seguimos lanzando cosas sin limpiar, podríamos sufrir lo que los científicos llaman el Síndrome de Kessler

Esto suena a película de ciencia ficción, pero es muy real. 

Significa que habrá tanta basura que los choques entre objetos generarán más basura, y esos trozos chocarán con otros, creando una reacción en cadena.

Si esto pasa, la órbita de la Tierra podría volverse tan peligrosa que ya no podríamos enviar más satélites ni naves espaciales. 

Y ahí sí le tendríamos que decir adiós a la exploración espacial. 

Esto no es solo una teoría. El año pasado, tres astronautas chinos vivieron un susto enorme. 

Estaban en la estación espacial Tiangong y su regreso a la Tierra se retrasó una semana. 

Resulta que había una microfisura en la ventana de su nave, la Shenzhou-20, causada probablemente por un pequeño impacto de basura espacial.

Al final, los astronautas Chen Dong, Chen Zhongrui y Wang Jie tuvieron que volver en una nave diferente para garantizar su seguridad. 

El incidente demostró que la basura espacial es un tema serio.

La buena noticia es que ya hay planes para «barrer» el espacio. La ESA está trabajando en proyectos de Eliminación Activa de Desechos.

 Una de las misiones más emocionantes es ClearSpace-1, prevista para el año 2029.

Será la primera vez en la historia que se intente capturar un objeto en el espacio, que no está preparado para ser recogido

El objetivo es retirar el satélite PROBA-1, que pesa 95 kg. 

Los científicos que tratan de resolver este lío están probando dos métodos principales:

  1. Redes gigantes para atrapar los objetos.
  2. Brazos robóticos de alta precisión.

Limpiar el espacio para hacerlo hay que moverse en sincronía  con el objeto y este puede ser del tamaño de un bus.

Además, muchas veces están girando sin control y es difícil sujetarlos con firmeza para arrastrarlos hacia la atmósfera, donde finalmente se queman de forma segura.

Cada vez hablaremos más y más del espacio. Sobre todo por la carrera espacial que ahora tienen potencias como Estados Unidos, China e India. 

Por ejemplo, Estados Unidos quiere volver a pisar la luna en 2028 y hacer una colonia allá para después ir a Marte.

Pero así como debemos hablar de cuidar nuestro planeta aquí abajo también tenemos que hacerlo allá arriba.