
Por: María Angélica Orozco
Desde que comenzamos a acercarnos al espacio y a enviar objetos allí hace más de 60 años, también empezamos a crear un problema.
Muchos de los fragmentos de los objetos se han ido quedando en el espacio haciendo una especie de «basurero gigante».
No tanto como lo mostraba la película de Wall – E, cuando la nave salía de la tierra. Pero sí hay un montón de toneladas.
De hecho, por culpa de la basura espacial, unos astronautas chinos se quedaron varados en el espacio varios días a finales del año pasado.
¿Qué pasó con los astronautas?
El año pasado, tres astronautas chinos vivieron un susto enorme.
Estaban en la estación espacial Tiangong y su regreso a la Tierra se retrasó una semana.
Esto sucedió porque la ventana de su nave tenía una fisura muy pequeña causada probablemente por un pequeño impacto de basura espacial. Pero aun siendo tan pequeña al entrar en la atmósfera terrestre podría ser peligrosa para la nave y para ellos.
Al final, los astronautas Chen Dong, Chen Zhongrui y Wang Jie tuvieron que volver en una nave diferente para garantizar su seguridad.
Ahí nos dimos cuenta que el problema de la basura era muy real.
Ahora sí, ¿qué hay exactamente allá arriba?
La basura espacial es muy distinta a la basura terrestre. No son cajas, ni plásticos.
Son objetos fabricados por humanos que fueron enviados al espacio y ya no funcionan por alguna razón.
Según los datos más recientes de la Agencia Espacial Europea (ESA), hay más de 15,800 toneladas de metal dando vueltas a la Tierra, contando las cosas que funcionan y las que no.
Entre los desechos hay de todo: partes de cohetes usados, piezas que se soltaron durante misiones, herramientas que los astronautas han perdido y satélites viejos que ya no funcionan.
De hecho, hay unos 16.910 satélites en el espacio, pero solo 14,200 satélites siguen funcionando hoy en día.
Una autopista de chatarra invisible
El gran problema es que no todo lo que flota se puede ver fácilmente.
Las redes de vigilancia espacial rastrean unos 44,870 objetos grandes, pero hay millones de piezas que son demasiado pequeñas como para ser detectadas.
Estamos hablando de que puede haber 140 millones de fragmentos minúsculos (de 1 mm a 1 cm).
Aunque parezcan pequeños, estos restos se mueven a velocidades increíbles de hasta 56,000 km/h.
A esa velocidad, incluso un trozo de metal del tamaño de una canica puede destruir por completo una nave espacial o dañar seriamente la Estación Espacial Internacional (ISS).
¿Cómo se rompen estos objetos?
La mayoría de las veces es por explosiones. Sucede porque los cohetes viejos suelen quedarse con un poco de combustible o energía en sus baterías, pero con el tiempo el ambiente espacial daña las piezas y el tanque explota, creando miles de nuevos fragmentos.
Pero también hay choques. Los satélites pueden llegar a chocar entre sí, dejando muchos pedazos de metal flotando en el espacio.
El peligroso «efecto dominó»
Si seguimos lanzando cosas sin limpiar, podríamos sufrir lo que los científicos llaman el Síndrome de Kessler.
Significa que habrá tanta basura que los choques entre objetos generarán más basura, y esos trozos chocarán con otros, creando una reacción en cadena.
Si esto pasa, la órbita de la Tierra podría volverse tan peligrosa que ya no podríamos enviar más satélites ni naves espaciales.
Y ahí sí le tendríamos que decir adiós a la exploración espacial.

¿Se puede limpiar el espacio?
Si, pero no es fácil. Hay muchas cosas que tener en cuenta.
Hay que moverse despacio y con mucha precisión. Además tener en cuenta que los objetos pueden estar girando sin control y sujetarlos puede tardar.
Es por esto que la Agencia Espacial Europea (ESA) está trabajando en proyectos de Eliminación Activa de Desechos.
Una de las misiones más emocionantes es ClearSpace-1, prevista para el año 2029.
Será la primera vez en la historia que se intente capturar un objeto en el espacio, que no está preparado para ser recogido
El objetivo es retirar el satélite PROBA-1, que pesa 95 kg.
Los científicos que tratan de resolver este lío están probando dos métodos principales:
- Redes gigantes para atrapar los objetos.
- Brazos robóticos de alta precisión.
Cada vez hablaremos más y más del espacio.
Pero así como debemos hablar de cuidar nuestro planeta aquí abajo también tenemos que hacerlo allá arriba.
Y tú, ¿Crees que debemos esperar un poco a limpiar el espacio para continuar con las misiones o hacer más misiones para limpiar?






