
Por: María Angélica Orozco
Montar en skate no es solo hacer trucos. Es sentirte libre mientras ruedas, escuchar el sonido de la tabla y disfrutar ese momento en el que todo parece fluir.
Ahora imagina hacer eso usando una falda amplia, trenzas largas y un sombrero elegante. Puede sonar raro al principio, pero eso es exactamente lo que hacen las cholitas skaters en Cochabamba, Bolivia.
Un grupo que empezó con una idea diferente
Todo empezó en 2019 con un grupo llamado Imilla Skate. “Imilla” significa “niña” o “jovencita” en quechua y aimara. Desde el inicio, estas chicas tomaron una decisión importante, no querían dejar de ser quienes eran para practicar skate.

Al contrario, querían mostrar su identidad con orgullo. Por eso patinan usando la ropa tradicional de sus mamás y abuelas.
Esto no es solo para verse diferentes.
Es una forma de decir: “así soy yo”. Como explica la lideresa Daphne Saavedra Molina, romper estereotipos también significa poder decidir cómo quieres verte y mostrarte al mundo.
¿Qué es ser cholita?
Una cholita es una mujer indígena boliviana que se siente orgullosa de su cultura. Su ropa es muy especial: usan pollera (una falda ancha y colorida), mantas, trenzas y sombrero. Pero ser cholita no es solo la ropa, también es historia, fuerza y orgullo.
Hace muchos años, estas mujeres eran discriminadas. Algunas personas las juzgaban por su apariencia o su origen. Pero eso ha ido cambiando. Hoy, muchas cholitas son líderes, trabajadoras, políticas y también skaters. Ser cholita ahora es un motivo de respeto.
La pollera: una prenda con historia
La pollera también tiene una historia importante. Hace mucho tiempo fue una prenda impuesta por los colonizadores.
Pero con los años, las mujeres la transformaron en un símbolo de identidad. Para las chicas de Imilla Skate, no es un problema patinar con ella. Aunque es grande y pesada, la convierten en parte de su estilo, como si fuera una armadura que las hace únicas.
Rompiendo ideas que limitan
Seguro alguna vez has escuchado frases como “eso no es para ti” o “eso no es para niñas”. Esas ideas se llaman estereotipos. Son creencias que limitan lo que las personas pueden hacer.
A las cholitas skaters también les dijeron eso. Pero decidieron no creerlo.
Hoy han viajado a otros países como Estados Unidos para mostrar su talento. Pero lo más importante no es solo el skate, sino el mensaje que comparten: puedes hacer lo que te gusta sin dejar de ser quien eres.
Más que un grupo: una comunidad
Imilla Skate es como una familia. Ellas se apoyan entre todas. Si una se cae, las otras la ayudan a levantarse.
También quieren ayudar a otros niños y jóvenes, por eso sueñan con construir un skatepark, un lugar seguro donde más personas puedan practicar.

Caerse también es aprender
El skate también enseña algo muy importante: vas a caerte. Y muchas veces. Pero siempre puedes levantarte. Las chicas enseñan a otros que equivocarse no es malo, es parte de aprender.
Hoy, su historia es conocida en diferentes partes del mundo. Incluso tienen un documental donde cuentan su camino. Pero más allá de eso, están inspirando a otros a sentirse orgullosos de quiénes son.
Así que si alguna vez alguien te dice “eso no es para ti”, tal vez puedas preguntarte: ¿y por qué no?
Porque, como las cholitas skaters, todos podemos encontrar nuestro propio camino y seguir adelante con nuestro propio estilo.





