
Por: María Angélica Orozco
Este artículo contiene relatos detallados sobre asesinatos y desaparición forzada. El contenido puede resultar sensible o perturbador para algunos lectores. Se recomienda discreción.
Imagina que estás en el parque con tus amigos, riendo y hablando como cualquier día normal. Todo está tranquilo… hasta que, de repente, llegan personas armadas y obligan a algunos jóvenes a irse con ellos. Suena muy duro, pero esto pasó de verdad en Colombia.
Lo que ocurrió
El 15 de abril de 2026,en el corregimiento de Villa Paz, en Jamundí (Valle del Cauca), , cuatro jóvenes estaban reunidos en un parque. Se llamaban Juan Felipe, Juan Camilo, Darwin y Jeetlee Stivens. Tenían entre 18 y 19 años, y dos de ellos aún estaban en el colegio.
De un momento a otro, hombres armados llegaron y se los llevaron a la fuerza en un carro. Todo ocurrió muy rápido, sin tiempo para reaccionar.
Las personas que estaban cerca vieron lo que pasó. Sintieron miedo, porque en lugares donde hay grupos armados, denunciar puede ser difícil. Aun así, sus familias y vecinos avisaron a las autoridades, que empezaron a buscarlos.

Una noticia muy triste
Siete días después, el 21 de abril, encontraron a los jóvenes en zonas rurales cercanas. La noticia fue muy dolorosa,los cuatro habían muerto.
Esto afectó mucho a sus familias, pero también a toda la comunidad. Muchas personas sintieron tristeza, rabia y confusión. Las autoridades expresaron su dolor y acompañaron a las familias en ese momento tan difícil.
¿Qué se sabe?
Las investigaciones dicen que este caso podría estar relacionado con un grupo armado que actúa en esa región. Estos grupos, en algunos lugares del país, controlan lo que pasa y pueden generar miedo en la comunidad.
Todavía no se sabe exactamente por qué ocurrió. Se está investigando como un caso de desaparición forzada, que es cuando una persona es llevada sin dejar rastro y sin que se sepa dónde está.
¿Por qué es importante entender esto?
Este caso nos muestra algo importante, en algunas partes de Colombia, la vida de los jóvenes puede ser más difícil y peligrosa, no por lo que hacen, sino por el lugar donde viven.
También nos recuerda que detrás de cada noticia hay personas reales: jóvenes con sueños, familias, amigos y planes.
Cuidar lo que sentimos
Es normal que una historia así te haga sentir triste, confundido o incluso asustado. Si te pasa, puedes hablar con alguien de confianza, como un familiar o un profesor.
Entender estas historias no es fácil, pero ayuda a que seamos más conscientes de lo que viven otras personas y a que valoremos el cuidado, el respeto y la vida.
Porque aunque no podamos cambiar lo que ya pasó, sí podemos aprender a ser más empáticos y entender la necesidad que tenemos de construir un mundo donde esto no se repita.






