
Por: María Angélica Orozco
Seguro has escuchado en las noticias que en varios países están pensando maneras de «desconectar” un poco a los menores de edad de las redes sociales.
Esta es una preocupación que ha venido creciendo y por eso algunos países ya han tomado decisiones y otros siguen dándole vueltas al asunto.
De todas formas, las leyes por sí solas no van a cambiar las cosas del todo.
Algunas de las cosas que se dicen para crear estas prohibiciones son: que se hace para cuidar la salud mental y física, porque internet puede llegar a ser un lugar peligroso.
Y también porque algunos adolescentes pasan mucho tiempo en las pantallas y poco tiempo en actividades al aire libre.
Algunos jóvenes como Miguel, de Neiva, reconocen la importancia de tener más «conciencia» a la hora de usar redes sociales.
Él dice que los menores de 14 años son más «influenciables» y se dejan llevar más fácil por lo que ven en redes.
«Deberían pedir el documento de identidad, como cuando uno abre una cuenta en el banco, para que se vea la fecha exacta de nacimiento», dice Luis, un joven de 22 años en Neiva, pero ese plan tiene sus fallas. Ya pasó en Australia.
El caso de Australia: ¿Un plan con huecos?
Australia fue el primer país en pisar el freno y prohibió que los menores de 16 años abrieran cuentas de redes sociales.
La ley obliga a plataformas como TikTok o Instagram a usar formas de verificación de la edad de las personas que abren las cuentas.
Pero, un año después, las cosas no van tan bien como el gobierno esperaba. Digamos que los muchachos australianos aprendieron algunos trucos para evadir esas formas de verificación. .
Según la Fundación Molly Rose, El 61% de los chicos entre 12 y 15 años que ya tenían cuentas siguen entrando a ellas después de la prohibición ¿Cómo?
Usan VPN, identidades falsas o simplemente cambian su apariencia frente a la cámara para engañar al software.
Por otro lado, hay jóvenes que han demandado al gobierno porque sienten que esa prohibición les quitan su derecho a expresarse libremente
Y hay padres que los apoyan, pues están convencidos de que el secreto no es prohibir, sino poner reglas en casa, como no usar el celular en el cuarto o entregarlo de noche.
Lo que pasa en Inglaterra
Allí hay opiniones divididas. El gobierno rechazó copiar el modelo de Australia y cree que no debe haber una prohibición total sino algo más flexible.
Pero otros políticos, y organizaciones de protección infantil, tienen miedo.
Dicen que si prohíben las aplicaciones más famosas, los terminaremos entrando a aplicaciones que no tienen reglas y eso podría ser más peligroso.
Países Bajos, un ejemplo de flexibilidad
Allí en las escuelas ya llevan dos años con una regla: «El teléfono en casa o en el locker».
No se puede usar ni en clase, ni en los pasillos, ni en el recreo.
Los profes dicen que ha funcionado bien. Según reporte oficial del gobierno de Países Bajos tras analizar 317 colegios, los chicos se concentran más, hablan más entre ellos.
Además, ha disminuido el acoso por redes sociales porque ya nadie puede tomar fotos vergonzosas y compartirlas mientras está en el colegio.

¿En Colombia qué?
Aquí la cosa cambia. El Gobierno de Colombia ha dicho que no tiene pensado prohibir las redes sociales pero si está pensando en estrategias para poder regular y vigilar el uso.
La ministra TIC, Carina Murcia, habla de la Ley 2489 de 2025, que se aprobó el año pasado y dice que la responsabilidad es de todos: el Estado, las empresas y familias.
Su objetivo no es prohibir el uso de redes sociales, sino ponerle reglas a las plataformas como TikTok, Instagram o YouTube, para que internet sea un lugar menos peligroso para los menores de 18 años.
Además, se creó el Comité Nacional de Tecnología, Niñez y Adolescencia para ver qué está pasando y protegernos mejor del grooming o el ciberacoso.
Cristina Escobar Correa, Directora de Protección Infantil de Red PaPaz, explicó que «el modelo actual no está funcionando para proteger a las niñas y niños».
Porque las plataformas digitales están diseñadas para engancharnos más que para protegernos.
Según ella, no hay que elegir entre protección y derecho a la información. La solución es que las aplicaciones se adapten a nuestra edad con «entornos seguros por diseño».
Juan Sebastián, un joven de 19 años, asegura que el papel de los padres es «no darles celular a muy temprana edad», para así estar más pendientes de ellos y que no utilicen las plataformas desde tan pequeños.

¿Son las redes «máquinas de adicción»?
El pasado 25 de marzo en Los Angeles sucedió algo histórico.
Una joven llamada Kaley, que hoy tiene 20 años, demandó a Meta y Google.
Ella empezó a usar YouTube a los 6 años. Pasaba 16 horas al día conectada y con el tiempo empezo a sufrir ansiedad, depresión y dismorfia corporal, es decir, se obsesionó con su físico por los filtros.
Entonces el caso llegó a juicio, los abogados de Kaley demostraron que las apps usan funciones como el scroll infinito para mantenernos «enganchados», lo que podría terminar en una adicción.
Así que el jurado decidió que Meta y Google son responsables de su adicción a las redes sociales.
Kaley recibirá 6 millones de dólares como indemnización. Esto demuestra que el problema no es solo cuánto tiempo pasamos ahí, sino cómo están diseñadas las apps.
¿Qué dicen los expertos?
La educación ayuda, pero no lo resuelve todo por sí sola. Cristina Escobar Correa propone cuatro ideas clave para movernos mejor en internet:
Pensamiento crítico: no creer todo lo que vemos; cuestionar retos, tendencias y contenidos sobre el cuerpo.
Gestión del tiempo: entender que pasar horas pegados al celular afecta cómo nos sentimos y aprender a desconectarnos.
Detectar riesgos: reconocer señales de acoso, engaños o manipulación en redes.
Corresponsabilidad: no es solo tarea de familias o profes; también los gobiernos deben poner reglas y las plataformas diseñarse pensando en el bienestar de los jóvenes.
Prohibir puede parecer fácil, pero no soluciona el problema de fondo.
Y tú ¿Cuál crees que es la mejor alternativa para que nos protejamos más en las redes sociales?





